Amor, soberbia y humildad
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Todos queremos ser felices. En el intrincado recorrido que esto conlleva, solemos encontrarnos con un tono emocional que tiñe las relaciones humanas: el resentimiento. Se extiende en conversaciones críticas, en quejas, lamentaciones y pensamientos negativos. Pero también afecta a las amistades, familias y matrimonios. El germen del resentimiento es capaz de ir sembrando un afán de reivindicación o de venganza, provocando problemas sociales, laborales y personales.
Este libro aborda la entramada problemática del resentimiento y la simpleza que otorga el perdón para salir de él. El perdón —cuyo estudio resulta más fácil que su práctica— se nos presenta como un recurso liberador mientras buscamos la felicidad
¿Cómo ser felices y hacer felices a los demás?
¿Cómo gestionar el éxito o el fracaso?
¿Qué hacer para retomar el camino adecuado?
La figura de Jesucristo nos enseña a ser protagonistas de nuestras vidas, a reconocer y aprovechar nuestras limitaciones, y a salir al encuentro del otro.
En este libro se describen pautas para —con tiempo y gracia— alcanzar la armonía personal y avanzar con eficacia en la búsqueda de la felicidad: cómo mejorar la propia personalidad, la autoestima y la virtud.
Brinda consejos sobre cómo vivir una vida más feliz y más coherente, y adquirir una mayor empatía con quienes nos rodean, en especial con nuestra propia familia, en el entorno del hogar.
«Si usted y su familia actúan irresponsablemente, le mataremos. Por favor coopere». El arquitecto Bosco Gutiérrez Cortina lee el mensaje despacio. Vive desnudo y aislado en un espacio minúsculo, sin luz natural. No escucha una sola voz y no sabe cómo ni por qué ha ido a parar allí. Los gritos y los golpes de cuando lo metieron súbitamente en un coche todavía resuenan en su mente. Aún no sabe que lo esperan 257 días de gran incertidumbre. Los secuestradores se comunican y comienzan las negociaciones. La misión de la familia es recuperar a Bosco. Pero él tiene sus propias negociaciones que resolver: ¿Desesperar o esperar? ¿Limitarse a la miseria de un espacio físico ínfimo o cuidar la riqueza de su “espacio interior”?
¿Es posible alcanzar la santidad siendo un adolescente de 14 años que va al colegio, que tiene amigos, que se divierte? La respuesta es si.
el 12 de junio de 1954, el papa Pio xii elevo a los altares a santo Domingo Savio.
¿como fue su vida? Un compañero suyo, Lucas Fiorini, nos lo cuenta en primera persona
En este libro se nos presentan algunos personajes de «segunda fila» que aparecen en los Evangelios y que rara vez son objeto de una atención especial. Entre ellos están los que no han atendido con generosidad la invitación del Señor.
Estos personajes que alegan excusas poco creíbles son arquetipos para nosotros que también recibimos cada día una invitación al banquete eucarístico. Precisamente en las diferentes partes de la Eucaristía se encuentra el remedio que necesitamos para poder participar plenamente en la gran «misa del universo».
Con fino sentido de adaptación, a ejemplo de san Pablo, Brochero supo “hacerse todo para todos para ganarlos a todos para Jesucristo”. A lomo de mula recorría incansable los senderos montañosos y los caminos polvorientos de los llanos y sierras cordobeses: para asistir a los enfermos y moribundos, para predicar la palabra divina, para atraer las ovejas descarriadas a la práctica del bien y de la virtud. Sabía meterse a fondo en esas almas sencillas.
Brochero tenía el don de la conversación y lo amoldó al modo de ser gaucho. Unía a su léxico y a su valentía la ironía, la espontaneidad, la ocurrencia “paisana”. Y por encima de todo predicaba con el ejemplo: vivía para los demás. «Los filósofos necesitaron, para la difusión de sus doctrinas, el ‘Pórtico’ y ‘la Escuela’, instalados en el corazón de civilizaciones gloriosas; Brochero tuvo por cátedra el lomo de su mula».
Este libro brinda testimonios de vida de Los Espartanos, el equipo de rugby de la unidad nº 48 de San Martín.
La pelota de rugby y el rezo del rosario parecen ser los atajos que preparan el terreno para dar el gran salto al vacío: pedir perdón, perdonar, y perdonarse. Cuando se alcanza ese punto de maduración en la historia de cada uno, las personas quedan listas para aprovechar una nueva oportunidad. Porque siempre se puede volver a empezar. Y como nos enseñó el papa Francisco: «En el arte de ascender lo importante no es no caer, sino no permanecer caído».
Este libro se dirige, ante todo, a cristianos corrientes que, pese a sus limitaciones, se afanan día tras día por mejorar la calidad de su amor. También será útil a quienes estén menos familiarizados con la vida cristiana. ¿Quién no busca la paz interior, la autoestima sin engaños o una mayor capacidad de amar?
El Amor revelado por Cristo es capaz de purificar nuestros amores y colmar los anhelos más profundos del corazón. Ya en esta vida, ese Amor nos concede la mayor felicidad.
La pregunta sobre Dios sigue estando de actualidad. Sigue interesando. Es una cuestión que interpela desde siempre al hombre, que planea sobre él desde que es consciente de su propia existencia, desde que empieza a pensar y se interroga sobre su origen, su destino final y sus motivaciones.
¿Por qué creer? ¿Para qué sirve creer? ¿Está el creyente mejor preparado ante los grandes problemas de la vida, para hacer frente al enigma del mal y de la muerte? ¿Por qué creer en la Iglesia? ¿Cuál es la verdad sobre las páginas más difíciles de su historia? ¿Debe aceptarse todo lo que dice sobre ética sexual? Este libro trata de dar respuesta a estas y otras muchas preguntas.
El anuncio de la Misericordia fue el núcleo central del pontificado de san Juan Pablo II y, al mismo tiempo, constituye la invitación con la que el papa Francisco más nos insiste hoy: contemplar el misterio de la Divina Misericordia que resplandece sobre la oscuridad del pecado para llegar a ser testigos más convencidos y eficaces.
Vivir la misericordia es la esperanza para nuestro futuro: nos restaura nuestra condición de hijos de Dios y nos invita a una vida nueva, en gracia. La misericordia es justicia a la medida de Dios, Amor que nace del amor, se completa en el Amor y fructifica generando la salvación.
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