Que empiece la magia!
Con 4 rotuladores mágicos!
Edad recomendada: + 3 años
Stock: 1 disponibles
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Que empiece la magia!
Con 4 rotuladores mágicos!
Edad recomendada: + 3 años
El desarrollo pleno de los hijos es la aspiración más noble que se plantean los padres como primeros y principales educadores. Ellos, a partir del amor incondicional, no sólo dan vida sino que la cultivan día a día con la educación, dejando así una profunda huella en la personalidad de los hijos.
El desarrollo y cuidado físico, afectivo, espiritual y sociocultural son vitales para la formación integral de una persona.
La educación integral de la sexualidad va más allá de la transmisión de saberes. Consiste en enseñar a amar. Lo que el niño aprenda en su hogar, luego lo vivirá en la sociedad.
Educar hoy no es sencillo. A partir de estas líneas, queremos ofrecerles algunos recursos prácticos para facilitar la tarea de orientar y educar a sus hijos con optimismo y serenidad. Queremos llegar a todas las familias, a las que quieren ser felices, a las que luchan y trabajan por lo mejor que les ha dado la vida: los hijos.
La autoestima puede definirse como la confianza en nuestra capacidad para afrontar los desafíos básicos de la vida. Es necesaria como lo es el sistema inmunitario: proporciona resistencia, fuerza y capacidad para la recuperación.
¿Qué pueden hacer los padres para que sus hijos gocen de una buena autoestima? ¿Qué necesitan aprender los hijos?
El profesor Iván Pittaluga responde a estos interrogantes y sugiere una gran variedad de orientaciones prácticas para educar niños seguros de sí mismos.
Este libro brinda testimonios de vida de Los Espartanos, el equipo de rugby de la unidad nº 48 de San Martín.
La pelota de rugby y el rezo del rosario parecen ser los atajos que preparan el terreno para dar el gran salto al vacío: pedir perdón, perdonar, y perdonarse. Cuando se alcanza ese punto de maduración en la historia de cada uno, las personas quedan listas para aprovechar una nueva oportunidad. Porque siempre se puede volver a empezar. Y como nos enseñó el papa Francisco: «En el arte de ascender lo importante no es no caer, sino no permanecer caído».
El pequeño país de Ruanda, ubicado en África Central, es hoy mundialmente conocido por una sola razón: el terrible genocidio de 1994, que se llevó la vida de más de un millón de inocentes y dejó la tierra bañada en sangre y reducida a cenizas.
En medio del horror y la desesperación en la que se vieron sumidos Hutus y Tutsis —las dos tribus implicadas en el genocidio—, la historia de Immaculée, que permaneció escondida en un baño minúsculo durante 91 días, emerge no sólo como un relato extraordinario de supervivencia, sino como un testimonio superador lleno de fe, de esperanza y de reconciliación.
Este título ofrece una semblanza de G. K. Chesterton y una guía sintética de sus obras. En él se habla de todos sus libros, se comentan extensamente los más importantes, y se intenta dar una idea completa de su categoría humana e intelectual, de su modo de pensar y argumentar tan convincentes, y de su personalidad y estilo tan singulares y atractivos.
“La Santa Misa es el centro y la cumbre de la vida cristiana” Por eso no es extraño que muchos autores hayan intentado penetrar en su misterio, legándonos cientos de obras de gran valor. Este pequeño libro pretende acercar algo de ese tesoro de sabiduría al cristiano de hoy. Va recorriendo casi paso a paso los momentos de la celebración, tanto en su dimensión litúrgica como en su significado espiritual. Tiene el valor agregado de algunos textos de grandes autores que coronan cada capítulo.
«Es un hombre de Dios que me hace mucho bien al alma y a mi vida espiritual», dijo Jorge Mario Bergoglio sobre José María Di Paola, más conocido como padre Pepe.
El lector conocerá un estilo sacerdotal muy cercano al propuesto por el papa Francisco al recorrer junto con Di Paola la Villa 21/24, de Barracas, el día en el que ese sacerdote se despidió de su gente tras ser amenazado de muerte. Será testigo también de los hechos que ayudaron al hijo mayor de una familia de clase media porteña a decidir su vocación, de sus crisis y experiencias en el monte santiagueño.
Con fino sentido de adaptación, a ejemplo de san Pablo, Brochero supo “hacerse todo para todos para ganarlos a todos para Jesucristo”. A lomo de mula recorría incansable los senderos montañosos y los caminos polvorientos de los llanos y sierras cordobeses: para asistir a los enfermos y moribundos, para predicar la palabra divina, para atraer las ovejas descarriadas a la práctica del bien y de la virtud. Sabía meterse a fondo en esas almas sencillas.
Brochero tenía el don de la conversación y lo amoldó al modo de ser gaucho. Unía a su léxico y a su valentía la ironía, la espontaneidad, la ocurrencia “paisana”. Y por encima de todo predicaba con el ejemplo: vivía para los demás. «Los filósofos necesitaron, para la difusión de sus doctrinas, el ‘Pórtico’ y ‘la Escuela’, instalados en el corazón de civilizaciones gloriosas; Brochero tuvo por cátedra el lomo de su mula».


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